EL QUESO EN ANSÓ (1)

 

Ansó Villa ganadera tuvo en la lana y la leche una actividad económica complementaria  a la cría de corderos. En 1866 se obtuvieron 582.857 reales por la venta de 76.500 kilos de lana de las 30.000 ovejas de Ansó, equivalente al salario anual de 1.000 pastores o al valor de 10.000 ovejas. La enorme cabaña de ovino también hace presumible una gran fabricación de queso desde antiguo aunque la tradicional trashumancia no permitiera una industrialización  quesera en la Villa.

La importancia del queso tanto en el valle de Ansó como en el de Echo y la gran fabricación de ellos, queda reflejada en la carta que Jerónimo Rocatallada  envía al General Palafox en Junio de 1808 en la que nombra la estancia en estos valles de entre 60 a 80 franceses venidos desde Mayo hasta mediados de Junio para trabajar el queso de los ganados y que acostumbran a hacerlo todos los años. Anteriormente el queso de Ansó se vendía en el mercado de Barbastro en el siglo XVII

La cantidad de franceses que pasaban la frontera presagia una actividad enorme de fabricación de quesos y una falta de mano de obra local, cuando tradicionalmente se pensaba que eran los ansotanos y ansotanas sobretodo las que pasaban a trabajar al país vecino, además el censo de ganado de 1862 certifica una abundancia de ganaderos con grandes rebaños más de 700 cabezas lo que hace que presumiblemente el queso fuera una fuente de ingresos bien por su venta o por trueque, ya que el autoconsumo del queso por los ganaderos con mayor número de reses sería imposible para una sola familia. Algunos investigadores afirman que en algunos valles pasaban maestros queseros franceses como en Aragues  del Puerto entre 1878 y 1888 según consta en documentos encontrados, en Ansó se sabe que en los primeros años del siglo XX seguían pasando franceses para fabricar queso para familias ansotanas como los de casa Alterao, recordando éste hecho descendientes de esa casa.

En  los primeros años del siglo XX hasta la Guerra Civil se comercializó queso a través de familias como Alterao que compraba quesos a ganaderos con menor producción para venderlos en la ribera y sobre todo en Jaca, Huesca y Zaragoza, conforme  avanzó  el siglo la fabricación de quesos disminuyó ya que cada ganadero si hacía, no era mucho y principalmente era para autoconsumo o pequeños trueques  como dejó escrito Jorge Puyó en 1967 en su artículo ¨Notas sobre la vida de un pastor¨. Solo unos pocos ganaderos hacían suficiente queso como para venderlo, llegando el queso ansotano a obtener cierta fama sobretodo en Cataluña desde donde venían a comprar queso según recuerdos de personas mayores de casa Rogante

La fabricación de queso continuó hasta principios de los años 70 aunque había descendido mucho desde los 50, muchos ganaderos no hacían por la dureza del trabajo para ordeñar y hacer el queso o desconocían la forma de hacerlo.